Métrica y Rima

Cuando analizamos un poema debemos atender básicamente a dos cuestiones: la métrica y la rima.


La Métrica

Le métrica de los versos hace referencia a la cantidad de sílabas que los componen, y está regida por la acentuación final de cada verso, según termine en palabra aguda, grave o esdrújula

Aquí me pongo a cantar (final agudo: 7+1)

al compás de la vigüela (final grave: 8)

Asimismo, se debe tener en cuenta si se observan sinalefas, diéresis y/o sinéresis. Estos factores modifican el conteo total de sílabas de un verso.

Sinalefa: formación de una sílaba métrica a partir de dos o más vocales pertenecientes a palabras distintas. Puede ocurrir, incluso, con un signo de puntuación de por medio

Vien-to en po-pa, a to-da ve-la     (8)

Diéresis: pronunciación en sílabas distintas de dos vocales que normalmente se formarían un diptongo. Por regla general: “el acento rompe el diptongo”

Por el parque correría (8)

Sinéresis: Unión en una sola sílaba de dos vocales que normalmente se pronuncian en sílabas separadas en el interior de una palabra:

Cae la noche en el cielo  (8)

También es común que por razones de regionalismos o inflexiones de la lengua nos encontremos con este tipo especial de sinéresis:

Como un tordo atolondra’o     (8)


La Rima

La rima se puede observar en los finales de cada verso, según su similitud en el uso de sílabas que terminen con las mismas vocales y/o consonantes.

Hay tres tipos de rima: consonante, asonante y disonante.

1- Rima consonante: cuando la ultima sílaba de cada verso coincide en vocales y consonantes

Aquí me pongo a cantar.   (a)

al compás de la vigüela,    (b)

que el hombre que lo desvela.   (b)

una pena estraordinaria,    (c)

como la ave solitaria    (c)

con el cantar se consuela    (b)

2- Rima asonante: cuando la ultima sílaba de cada verso solo coincide en sus vocales

Bajo la tarde     (a)

cantaba el sapo    (b)

la lluvia cae       (a’)

sobre los charcos   (b’)

3- Rima disonante: cuando no coinciden sus vocales (no importan las consonantes), o sea, “no hay rima”…

Florecí más que nadie    (a)

pero perfidia cayó sobre mí,    (b)

doblándome como una flor,    (c)

herrumbrándome, y fui silenciado.    (d)