Corcheas y Semicorcheas

Ya habíamos definido que en la lectura rítmica en corcheas es necesario llevar la cuenta de los tiempos subdividiendo el pulso con la letra «y», acompañando esta cuenta con el movimiento «abajo/arriba» de la mano derecha. Este movimiento constante es muy importante para mantener la subdivisión del tiempo desde el mismo movimiento de la mano. 

En los siguientes ejemplos de ritmos con corcheas, además de los movimientos que atacan las figuras «que suenan», hay movimientos de la mano «que no suenan» (señalados entre paréntesis), o sea, que solo sirven para mantener la ubicación del pulso con respecto al compás.

La diferencia entre la lectura rítmica de corcheas o semicorcheas tiene que ver con aprender a subdividir la cuenta del pulso en 2 o 4 partes, según corresponda:

Cuando tocamos ritmos que solo contienen corcheas, la dirección de los ataques se mantiene en la relación de abajo/arriba: las corcheas que caen sobre el tiempo (numero) se atacan hacia abajo, mientras que las que caen a contratiempo (y) se atacan hacia arriba.

Pero cuando tocamos ritmos que implican semicorcheas debemos replantear el movimiento de la mano derecha en un movimiento alternado de abajo/arriba/abajo/arriba para cada una de las semicorcheas.

Esta nueva organización del movimiento conlleva un cambio en la dirección del ataque cuando solo tocamos dos corcheas en un compas donde también hay semicorcheas:

Células Rítmicas Binarias

Llamamos Célula Ritmica a las combinaciones de figuras que equivalen a una unidad de tiempo. En el caso del compas de 4/4, son las combinaciones de figuras en que se pueden subdividir una negra.

Cada célula rítmica (A, B, C, etc) surge de la combinación de ligaduras de extensión que podemos aplicar entre las cuatro semicorcheas del pulso y que es reemplazada por la figura ocupa el lugar de esas semicorcheas ligadas.

Así por ejemplo, en la célula rítmica B, las dos primeras semicorcheas ligadas se transcriben como una corchea, seguida de las dos semicorcheas que completan el tiempo. 

En las células subsiguientes se va moviendo la ubicación de las ligaduras hasta agotar todas las posibilidades, incluso las dos ultimas (G y H) que resultan obsoletas..

Algunos ejemplos

Practicar estos ritmos con cualquier acorde. Prestar atención a la dirección de los ataques. Mantener el movimiento constante de la mano derecha (abajo/arriba/abajo/arriba)