Los herederos

Tras la muerte de Carlos Gardel en 1935 fueron varios los cantores que se repartieron la escena musical y teatral de la época. Entre ellos destacan también los que incursionaron en la naciente industria del cine nacional.

Charlo

Carlos José Pérez de la Riestra nació en 1906 en la Estancia La Piedad, entre las estaciones Guatraché y Avestruz, en la provincia de La Pampa, en el seno de una familia adinerada. Su refinado estilo dio origen a la moda Charlo, que abarcó la indumentaria y otros enseres masculinos. Fue un cantante, músico, pianista, actor y compositor hasta sus últimos años de vida en 1990.

Su primera enseñanza musical, de piano y otros instrumentos, la recibió en un conservatorio de Puan, pequeña ciudad en la llanura bonaerense. Luego marchó a La Plata donde cursó su bachillerato e inició estudios de abogacía que abandonó.

El traslado de su familia a la ciudad de Buenos Aires en 1922 propició el comienzo de su carrera de cantor, que en un principio se acompañaba a sí mismo al piano. Durante una fiesta de fin de curso realizada en 1924 en el cine General Belgrano de la Av. Cabildo, tuvo la tarea de acompañar en piano a los diferentes cantantes de la gala, e incluso se animó a cantar. En dicha fiesta se encontraban presentes el Ingeniero Enrique Del Ponte y el Sr. De Bari, ambos dueños de Radio Cultura, quienes impresionados por su carisma y calidad de pianista decidieron invitarlo a participar en la emisora, que era la más escuchada en ese entonces, por los pocos poseedores de aparatos a galena

Charlo, de hermosa voz y clásica galanura, fue rápidamente absorbido por la industria que se movía en torno del tango y la música criolla. En 1925, graba sus primeros diez discos de 78 revoluciones, todavía por el sistema acústico, para el sello Electra, acompañado por las guitarras de Vicente Spina y Miguel Correa.

En 1928, se inicia su catarática presencia en el disco para el sello Odeón, tanto con la orquesta de Canaro como con la de Francisco Lomuto. En su copiosa discografía con Canaro (más de medio millar de temas hasta 1931) se alternan el protagonismo. En ocasiones, Charlo es apenas el estribillista del conjunto, función consistente en entonar solamente la segunda parte —llamada estribillo o refrán— de cada tango (por lo común, no más de ocho versos).

El grueso de sus registros se concentran en apenas cuatro años, de 1928 a 1931. En muchas de esas versiones alcanza un nivel parangonable al de Gardel. Como éste, contribuyó a establecer un estilo emocional pero austero, exento de efectismos, de perfecta afinación y cuidada musicalidad. Como compositor desplegó su gran talento de melodista, creando obras importantes en la línea del tango romanza.

Fuente: Nudler, Julio: «Charlo – Semblanza» en www.todotango.com.ar