Los poetas del Tango

Pascual Contursi

Trascendiendo a las letrillas livianas y picarescas del tango primitivo, Contursi, radicado por entonces en Motevideo, estableció entre 1914 y 1915 las nuevas coordenadas poéticas del género, que incluyeron como particularidad el relato de todo un argumento, desarrollado en unos pocos versos. Tal el caso de “De vuelta al bulín”, que escribió en el ’14 sobre notas musicales del pianista José Martínez.

La letra de tango fue su creación, y con ella convirtió al tango en la canción sentimental de Buenos Aires. Le introdujo temas humanos de validez universal —la nostalgia, la melancolía, las frustraciones del amor, la ambición, la codicia, la decadencia y la injusticia—, aunque su universo específico fuera el de la vida prostibularia, con sus rufianes y rameras.

Contursi solía adosarles letras a tangos instrumentales de esa época..Uno de esos casos fue el de “Lita”, pieza del pianista Samuel Castriota, que con las estrofas de Contursi pasó a llamarse “Mi noche triste”. Hay cierto consenso en considerar a éste el primer tango canción, aunque de hecho no lo fue. Sin embargo, por su hondura, por la audacia de sus metáforas y por el perfecto encastre de los versos en la música tuvo la virtud de ser el heraldo de una nueva época para el tango. Fue también crucial que Carlos Gardel lo grabase en 1917, y que un año después se convirtiera en la gran atracción de una pieza teatral.

Contursi aprovechó una actuación montevideana del dúo que integraban Carlos Gardel y José Razzano para acercales “Mi noche triste”, que el primero cantó en el teatro Urquiza de la capital uruguaya, para después estrenarlo en Buenos Aires en el teatro Esmeralda. Pero el impacto no fue inmediato, como suele ocurrir con las obras renovadoras.

El verdadero éxito le llegó cuando en 1918 fue incluido en «Los dientes del perro», una pieza teatral de José González Castillo y Alberto Weisbach, cantado por Manolita Poli, una actriz de 19 años, hija de padres zarzueleros.

El suceso de su tango impulsa a Contursi a regresar a Buenos Aires, donde se dedica de lleno a la creación teatral, en colaboración con otros autores exitosos del momento. Produce así una serie de sainetes y piezas atractivas para el público, pero que no perdurarán. En los argumentos de las obras intercalaba tangos de su autoría.

En 1927, Contursi viaja a Europa para residir sucesivamente en España y en Francia. Recién volvería en 1932 a Buenos Aires, pocos días antes de morir.

En Paris había escrito en 1928, con música de Juan Bautista Deambroggio (Bachicha), uno de sus tangos más conmovedores: “Bandoneón arrabalero”, que muestra, quizá como ninguno hasta entonces, la profunda relación afectiva entre dos abandonados: un hombre y un fuelle.

Excepcional también es “Pobre paica”, que en 1914 ideó para la música de “El motivo”, del pianista Juan Carlos Cobián, en el que Contursi se conduele del drama de una prostituta, abatida por el tiempo y la enfermedad.

Filoso, crítico y sarcástico en “Champagne tangó” (música de Manuel Aróztegui), “Ivette” (José Martínez) y “Flor de fango” (Augusto Gentile), todos de 1914, También debe mencionarse, entre el resto de su producción, al burlesco “La mina del Ford”, de 1924 (con Fidel del Negro y Antonio Scatasso), pero sobre todo a “Ventanita de arrabal” (con Scatasso), que escribió en 1927 para su sainete Caferata (término lunfardo que designaba al proxeneta).

Fuente: Nudler, Julio: «Biografía de Pascual Contursi», en www.todotango.com