El Cantor Nacional

El cantor solista de fines de siglo y, hasta muy avanzados los años treinta, fue el denominado «cantor nacional«» El motivo del nombre se debía a la naturaleza del repertorio, en general folclórico surero compuesto por cifras, estilos, zambas, milongas y, que a partir de los primeros años del siglo veinte incorpora el «tango milongueado» (acompañado por guitarras en ritmo de Habanera) de letras picarescas y casi siempre anónimas, para llegar por último, un tiempo más tarde, al «tango canción», de autor reconocido y con letra argumentada.

La expresión «estilo» es la que se utilizaba en la época para referirse a las canciones de temática campera y rural. Por esa razón los cantores como Gardel eran llamados «cantores estilistas«. Décadas más tarde sería reemplazada por la palabra «folklore» (que todavía no existía dentro del vocabulario musical de la época) para a identificar todo el repertorio proveniente del interior.

Resulta evidente que nuestro cantor nacional tiene un parentesco indiscutible con el payador —pionero en la poesía musical y criolla— tanto por su repertorio como por su interpretación.

Carlos Gardel fue sin duda no sólo el más reconocido intérprete de tango de todos los tiempos sino también el ejemplo más acabado de lo que significaba un cantor nacional. En sus comienzos grabó para el sello Columbia Record, quince grabaciones que son testimonio de esta etapa donde podemos comprobar un repertorio folclórico carente de tangos.

Pero junto a Gardel coexistieron grandes nombres que no podemos dejar de nombrar: Ignacio CorsiniAgustín Magaldi, José Razzano, Charlo, Agustín Irusta, Mario Pardo, Pedro Noda y otros tantos mas.

La Trilogía de Oro del tango canción: Magaldi-Corsini-Gardel

Agustín Magaldi (1898-1938)

Apodado “La voz sentimental de Buenos Aires”, contemporáneo a Ignacio Corsini y a Carlos Gardel, forma parte de la canción popular en su apogeo de la década de 1930.

Pero en sus comienzos, los tangueros tradicionales de su época no lo aceptaron, por no responder a los cánones precisos del fraseo gardeliano. Y tampoco los vanguardistas, ya que su estilo no se correspondía con la renovación que gestaban. Pero ambos reconocían la belleza de su voz y la calidad de su interpretación. Sin embargo los sectores más humildes de la ciudad y del interior del país lo veneraban, hasta tal punto que su popularidad y su fama crecieron vertiginosamente.

Atraído por la magia de Enrico Caruso y otros tenores en boga en la década del diez, de muy joven se sintió con condiciones de entonar canciones líricas y se sumó a las compañías de los conservatorios de Rosario y Santa Fe, donde cantó algunas veces, entre 1918 y 1919.

Pero la lírica, que apasionaba al cantor, no sería su modo de vida ya que su primordial herramienta de trabajo serían las canciones populares. Así, en 1923 decidió radicarse en Buenos Aires y comienza a cantar en cafetines, canciones criollas y tangos, hasta que en 1924, apadrinado por la famosísima cancionista arrabalera Rosita Quiroga ingresa al sello Víctor.

Tratándose de un arquetipo de cantor nacional su repertorio estaba integrado por piezas de géneros muy variados: muchos temas de corte criollo, también tangos y algunas raras canciones provenientes de otras latitudes.

Entre sus grabaciones más populares se destacan la canción “Nieve”, los tangos “Disfrazado”, “Vagabundo”, “Levantá la Frente”, y muchos valses como «Alma mía» y «El penado 14» y canciones de estilo nacional como «Los 60 granaderos«.

Fuente: Taboada, Pablo y García Blaya, Ricardo: "Biografía de Agustín Magaldi" en www.todotango.com

Ignacio Corsini (1891-1967)

Nacido en Sicilia, llega a Buenos Aires en 1896, instalándose en la ciudad bonaerense de Carlos Tejedor, ejerciendo allí de boyero y resero, y donde, según dijo, «Los pájaros me enseñaron la espontaneidad de su canto, sin testigos, en el gran escenario de la naturaleza. Aprendí a cantar como ellos, naturalmente y sin esfuerzo».

Fue un cantor criollo, sin alardes de virtuosismo, con su estilo enraizado en el payador José Betinotti, pero con un claro dejo nasal propio del sur de Italia, donde había nacido.

En 1912, ya había adquirido cierto prestigio como cantor-actor —en las compañías de José Podestá y José Arraigada o los circos de Colombo, Cassell, Casano, etc.— y fue por ello que el sello Victor le hizo grabar sus primeros discos

Cuando aún estaba limitado a la línea campera, fue requerido por la cinematografía para filmar “Santos Vega” (1917) y “¡Federación o Muerte!” (1917); más tarde, intervendría en “Milonguita” (1922), “Mosaico Criollo” (cortos, c. 1930), “Rapsodia Gaucha” (1932), “Ídolos de la Radio” (1934) y “Fortín Alto” (1941)

Corsini era, por aquellos días, un intérprete del repertorio campero y registró en el disco valses, canciones criollas, estilos y habaneras; el tango aún no había pasado por su garganta, tal como ocurrió con Carlos Gardel.

El disco lo convocaría en forma definitiva en 1920, pero aún no se le atrevía al tango; sólo después de haber registrado diez canciones, decidió incluir uno “Un lamento” (de Graciano De Leone y Pedro Numa Córdoba). De allí en más, se convertiría en una de las más reconocidas voces del género porteño, sin abandonar por ello su repertorio campero.

En realidad, su éxito como cantor de tangos se inició a partir del 12 de mayo de 1922, cuando, en el sainete “El Bailarín del Cabaret”, estrenó “Patotero sentimental” (de Manuel Jovés y Manuel Romero), que significó, asimismo, su consagración entre el público. Luego vinieron otros éxitos como «La brisa» y «Justicia criolla»

Pero “El Caballero Cantor” —como se lo conoció— fue también compositor y letrista de algunas obras, como los tangos “Flor marchita” (letra de Francisco Bohigas), “Fin de fiesta” (música de Carlos Vicente Geroni Flores) y entre otros, “Aquel cantor de mi pueblo” (música de Enrique Maciel) que le llevó al disco Edmundo Rivero.

Sin embargo, serían el poeta Héctor Pedro Blomberg y su guitarrista Enrique Maciel quienes le proporcionarían las obras que lo iban a identificar como el gran intérprete del cancionero rosista:La pulpera de Sta. Lucía”, “La mazorquera de Montserrat”, “China de la Mazorca”, “La guitarrera de San Nicolas”, “Los jazmines de San Ignacio” y varios más.

Fuente: Selles, Roberto: "Biografía de Ignacio Corsini" en www.todotango.com