Antecedentes musicales

Influencias de la música popular europea y americana

Algunos géneros musicales de consumo popular (entre 1850 y 1890) 


La Habanera o Contradanza Cubana

La Habanera surge como proceso de mixtura entre la música popular y la académica, por movimientos e intercambios culturales entre America e España, que confluyeron en la conformación del género. Los ritmos de habanera y tango son dos procesos paralelos de lo que musicalmente es lo mismo. Como pieza musical, desarrolla unos rasgos estilísticos propios que avalan su inclusión dentro del género cancionístico, tanto español como cubano.

El origen se halla cuando los músicos cultos la transcriben al pentagrama (lo cual no significa que no existiera antes) y toma prestado distintos nombres como contradanza criolla, danza cubana, o danza habanera. Todas ellas tratan del mismo tipo de danzas a las que se le aplican denominaciones diferentes. Son herederas de la contradanza española, introducida en la corte por el primer Borbón, Felipe V (1701), y adaptada al ambiente y a la idiosincrasia de la música española en los bailes de salón y en el teatro tonadillesco. Dicha contradanza arribó a las costas cubanas setenta años antes que su predecesora francesa la «contredance«, y ésta a su vez, de una danza antigua inglesa, la «country dance«.

En los albores del XIX, concretamente en 1825 según el uruguayo Lauro Ayestarán, las primeras habaneras cubanas se encuentran dentro de las llamadas «danzas habaneras», y añade que en esa época el citado género ya estaba en Europa, donde consigue su prestigio social y es irradiada de vuelta a América por París como pieza de salón, y por Madrid como pieza de canto en la zarzuela. La habanera subyace bajo diferentes nomenclaturas: danza cubana, americana, danza criolla, habanera, denominándose con este ultimo nombre alrededor de 1848.

Extracto de la pagina "Fundación de Habaneras" por Teresa Perez Daniel

La opinión más generalizada en cuanto al origen de este género de la música popular cubana fue establecida por el novelista Alejo Carpentier en su libro de 1946, titulado “La Música en Cuba”. En este libro él propone una teoría que identifica a la “Contredance” francesa, supuestamente introducida en Cuba por inmigrantes franceses que escaparon de la “Revolución Haitiana” (1791-1803), como el protopipo en el cual se basó la creación de la contradanza criolla cubana. Pero de acuerdo a la opinión de otros importantes musicólogos cubanos, como Zoila Lapique y Natalio Galán, es muy probable que la contradanza fuera introducida en La Habana directamente desde España, Francia o Inglaterra varias décadas antes del período señalado por Carpentier.

Pie rítmico afro-americano

Ciertas características peculiares diferencian a la contradanza cubana de la contredance europea de mediados del siglo XIX. En particular se destaca la predominancia del elemento rítmico de corchea con puntillo y semicorchea, «pie ritmico» de herencia africana sobre el cual se originaron casi todos los patrones rítmicos de la música folclórica que se observa a través de toda la costa atlántica de latinoamérica (son cubano, samba brasileño, candombe uruguayo y milonga argentina) .

Podemos observar también la superposición de métricas binarias y ternarias en estas primeras composiciones, como el uso de tresillos de corcheas sobre el compás de dos tiempos de subdivisión binaria.

Según distintos autores se identifican dos tipos de Contradanza. Unas en compas binario (2/4) y otras en compas ternario (6/8). A veces se encontraban ambos compases en distintas secciones.

La Contradanza de ritmo ternario (6/8) dio lugar a otros géneros posteriores como la Criolla, la Guajira y la Clave (no confundir con el ritmo del mismo nombre). De la Contradanza binaria (2/4) se derivan la Danza, la Habanera, el Danzón, y otros géneros posteriores.

“San Pascual Bailón» (1803) – Considerada tradicionalmente como la primera contradanza publicada en Cuba, aunque aparece fechada en 1803, fue publicada muy posteriormente. Nótese el ritmo de corchea con puntillo y semicorchea en el acompañamiento de la segunda sección.

La Matilde (1829) – Primera contradanza cubana sobre la cual tenemos certeza de su fecha de publicación.

El Abufar (1829) – En esta contrandanza de observa un mayor predominio de la polimetría (superposición de compas binario y ternario).

Según Argeliers León, la palabra danza fue solamente una contracción de contradanza, y no existen diferencias sustanciales entre el material musical de la una y la otra. Ambos términos fueron indistintamente utilizados a través del siglo XIX para denominar lo que era esencialmente una misma cosa. Pero aunque la música de la contradanza y la danza eran idénticas, los estilos de baile relacionados con éstas, eran diferentes.

La danza dominó la música cubana durante la segunda mitad del siglo XIX, aunque no tanto como la contradanza lo había hecho durante la primera mitad del siglo. Particularmente dos famosos compositores cubanos, Ignacio Cervantes (1847–1905) y Ernesto Lecuona (1895–1963), utilizaron la danza como base de algunas de sus más memorables composiciones.

En los salones de baile cubanos, la danza fue sustituida gradualmente por el danzón después de 1870, aunque algunos compositores continuaron creando danzas hasta aproximadamente los años veinte del próximo siglo.


La Habanera llega a España

Se supone que el ritmo de habanera llega a España como intercambio de idas y vueltas con el continente americano a principios del siglo XIX, donde adquiere gran popularidad a mediados de siglo. La habanera «La paloma» del compositor vasco Sebastián Iradier logró obtener gran fama en España y las Américas.

La canción habanera adquirió tanta fama internacional que muchos compositores cultivaron el género, tal como Jules Massenet, que incluyó una habanera en su ópera “Le Cid” de 1885, así como también Georges Bizet en su ópera “Carmen».

La Cubana (Habanera 1850) de Florencio Lahoz

Habaneras argentinas

“Flor del aire” (1865), del argentino Alejandro Paz, considerada la primera habanera compuesta en el Río de la Plata. Le siguieron “La simpática porteña”, de Arturo Bonivia, “Enriqueta”, Carlos García Tolosa, y las composiciones anónimas “La morena trinidad”, “La criolla”, “Si tuviera otro color” y “La marítima”


La Zarzuela

La Zarzuela es una forma de música teatral o género musical escénico surgido en España que se distingue principalmente por contener partes instrumentales, partes vocales (solos, dúos, coros…) y partes habladas, aunque existen excepciones en las que estas últimas, las partes habladas, están completamente ausentes. El término «zarzuela», aplicado al género musical y teatral, procede del Palacio de la Zarzuela, palacio real español situado en las proximidades de Madrid y en el que se hallaba el teatro que albergó las primeras representaciones del género.


El Cuplé

La palabra viene del francés couplet, que a su vez procede del provenzal cobla, que significa pareja de versos. Según el lingüista Émile Littré, la palabra couplet en el siglo XIX significó en la jerga teatral parlamento o parte hablada. La ortografía couplet se mantuvo en España durante todo el primer cuarto del siglo XX, hasta que se adoptó la hispanización de cuplé.

Desde el siglo XVII fueron muy célebres en los escenarios españoles los monólogos cantados por mujeres. Así encontramos, en primer lugar, la jácara y, ya en el XVIII, la tonadilla. Ambas piezas se cantaron tanto dentro de obras de más extensión como por separado, y es aquí donde hemos de buscar el origen del cuplé. A finales del siglo XIX, por la influencia de los espectáculos franceses, se produce una evolución en las tonadillas tradicionales, y así nace el cuplé.

Cuplé «La Pulga» (1893) interpretada por Bella Zulima en 1906


La Tonadilla

La Tonadilla es una canción tradicional española que tiene su origen en las jácaras del Siglo de Oro Español. Dichas jácaras eran canciones de origen árabe, que se acompañaban con instrumentos y se interpretaban en los entreactos de una función de teatro, alternando con números de baile. La letra de las jácaras relataba en un lenguaje vulgar temas de la picaresca. Los intérpretes de este género fueron llamados tonadilleros y tonadilleras, nombre que heredaron luego las cupletistas del siglo XX.